domingo, mayo 18, 2008
Dioramas
jueves, mayo 08, 2008
El pasillo de los muertos vivientes
No hay palabras para describir tamaño espectáculo...
La otrora estrella del futbol mundial, Thierry Henry, que ha demostrado sobradamente estar muerto futbolísticamente. El campeón de los goles inútiles, Titi és el veterano de los zombies que ayer mancharon la camiseta (porque lo que es sudarla...)
En otros mordiscos tenía ayer puesto su putrefacto cerebro Rafa Márquez. No dudamos que Jaydi Mitchell és mucho más apetitosa que Higuaín (a pesar de compartir peluquero), pero nuestro muerto viviente azteca no levantó cabeza.
Decían de Zambrotta que era un defensa contrastado y campeón del mundo con Italia. Ya no es él, Zambrotta ya no está entre nosotros. Ahora es otra cosa! Ahora es Zombiotta.sábado, mayo 03, 2008
Fido, de Andrew Currie
Fido se queda a medio camino de todo. Intenta ser parodia burtoniana pero se ciñe a un clasicismo inquebrantable. Intenta ser comedia, pero deambula por el melodrama. Intenta tener acción, pero medra en el ritmo de forma peligrosa. Se echa de menos algo de humor más negro y un poco más de violencia. Falta más zombies salvajes, y profundizar en ese concepto de la zona desprotegida más allá de las alambradas, que se vislumbra lo más interesante y desaprovechado del film.
Fido se deja ver. Arranca alguna sonrisa. Propone ideas interesantes (como la convivencia del american way of life con los zombies, usándolos como bien de consumo) y resulta previsible a la vez.
Buenas intenciones, al fin y al cabo.
domingo, abril 27, 2008
Teníamos más zombies, pero los veíamos venir
Sabemos que son lentos. Y gruñen. Y se ponen nerviosos cuando encuentran las ventanas tapiadas. Pero aún y así vienen y vienen y no cejan en su empeño por zamparse un cachito de carne fresca.viernes, abril 18, 2008
Dancing zombies
Ponerlos a bailar...
El remake de las siete diferencias (The Medeiros Girl strikes back)
Pues da mucho miedo.
La comparación entre las dos películas, quiero decir. Solo hay que ver los trailers para comprobar que han cagado las mismas putas escenas en la versión yankee, sin miramientos ni un ápice de originalidad.
Comparad vosotros mismos:
miércoles, abril 16, 2008
El amanecer de los zombies
¿Qué se puede esperar de una segunda parte de un film horrendo?
Facultad universitaria, hermandad de chicas con tetas enormes. Un grupo de la fraternidad masculina(así de fácil, sin más complicaciones) se infiltra en el edificio de las féminas y rocía con pistolas de agua (llenas de cerveza) las camisetas de las mozalbetas. Senos descomunales de pezones erectos se bambolean ante la pantalla. Uno de los gañanes engatusa a una playmate de segunda para encamarse con ella y la fotografían en el acto. Ella grita (al tiempo que enseña sus generosas domingas) me estaba reservando para ti! Se enfada y se va. La secuestra el Capitán Spaulding y se la lleva a un laboratorio secreto de la universidad. La mata, la desnuda y la intenta resucitar en plan doctor Logan. Ella, vuelta a la vida en porretas, se lo zampa.
Bravo. En pocos minutos nos damos cuenta que estamos ante una de las estupideces más divertidas y desenfrenadamente hormonadas de los últimos años.
A pesar que los títulos de crédito muestran una epidemia Z, al volver al film no queda más rastro de ella que el capitán Spaulding mordiendo a un chef de cocina, y a una tía buenorra matándolos a los dos en medio del restaurante, pim pam pum, tiro en la cabeza. Han pasado (ejem, ejem) 29 días. El diálogo con su pretenciosa cita rápida a ciegas:
-¿A qué te dedicas? -pregunta él, acojonado.
-Mato zombies -dice la buenorra, sin vacilar.
La tipaja responde al nombre de Ruiseñor, y por lo visto es científica (así, en general) y compañera de trabajo del típico prota de telefilm al que bautizaremos como El Duque.

Son los dos científicos (sin especificar, insisto) que curran en una base militar que se dedica al noble propósito de erradicar epidemias de muertos vivientes. Como no podía ser de otra manera, los militronchos no pueden ni verlos, pero ellos se apoyan mutuamente porque (momento trauma) el Duque tuvo que matar a su propio hermano cuando se convirtió en zombie.
Los soldados se tiran el día disparando a dianas con las caras de zombies y de Paris Hilton, y tienen un vestuario común, donde ellos siempre van de uniforme y ellas en ropa interior. Que los hombres sean fofos o mayorcitos y las chicas estén bien formadas y turgentes es un detalle sin importancia. El comandante de la tropa es Sticky Fingaz, en el papel menos creíble de su carrera, y con tanta autoridad como un cartón de leche en un campo de abono. Y una de las chicas es Catalina de Me llamo Earl, que es tan verosímil como Carme Chacón pasando revista. El caso es que la ropa es tipo Paintball, y lo llevan todos, sean soldaditos o científicos. Su objetivo es buscar y encontrar el foco de la infección de la facultad.

Resulta que los zombies, a medida que se van mordiendo, van mutando, y nos encontramos con diferentes generaciones con características peculiares para cada una. No os alarmeis, las únicas diferencias que he podido apreciar es en el tamaño de la boca con unas piñatas a lo Ronaldinho, o que a algunos les da por saltar cuando están cerca de la presa. Les han bautizado como hipersapiens, y tienen que encontrar el de la primera generación para lograr una vacuna, como con el mono de Estallido.
La expedición, por un bosque niebloso de noche, es de lo más variopinta, y tiene al típico gordito que crees que morirá el primero pero que va aguantando todo el metraje, el muy cabrón. Y eso que se caga al ver al primer zombie. Por suerte, un valiente soldado le da una somanta palos y lo deja tieso... a cambio de un pequeño mordisquito en el brazo. Los científicos dicen que hay que matarlo, y los compañeros que deben amputar. Tensión en el ambiente. Le arrancan la extremidad a machetazos pero es demasiado tarde y el soldado ya babea y se lanza a por carne fresca.
A todo eso que van llegando a la facultad y no encuentran a nadie. Está vacía. Solo hay un tipo sentado en la biblioteca, que ya hay que ser tonto para pensar que es un superviviente estudiando. Tiroteo, que atrae a más zombies, y ya la tenemos liada. Los grupos se distribuyen en dos: la zona chunga donde buscarán supervivientes (jajajajjajajajaj) y la zona más chunga donde buscarán el origen de la infección (sic).
En la primera, que incluye las habitaciones de la fraternidad, se agradece que las señoritas resurrectas vayan con las pechugas al aire y estén de buen ver a pesar de su estado de putrefacción. El soldado mayorcito está de acuerdo conmigo, porque después de finiquitar a una se hace fotos con ella, en plan me la acabo de zumbar. Este pequeño ejercicio de humor negro desespera a una lesbiana amargada que va con el grupo, y que aprovecha la excusa más nímia para dejarlo fuera de combate y esposarlo a una estufa, a su suerte. Al tipo le pica un mosquito, lo que significa sí o sí que se va a convertir en un muerto viviente. Hala, sentenciado. Y si no, que se joda, por tener un sentido del humor que no es del gusto de la señorita.
El grupo de Sticky, el gordito, Ruiseñor y el Duque llegan al sótano, donde dos vigilantes de seguridad encerraron a un montón de zombies tras unas rejas que no aguantarán mucho ( apesar que llevan semanas ahí). A Sticky le muerden y se convierte en uno de ellos entre convulsiones tipo Chiquito. Creedme, ver al rapero imitar al cobarde de la pradera no es agradable. Este libera a los otros zombiescos y como están muertos pero tiene hambre se van directo al gordo, al que devoran en fila india, respetando los turnos escrupulosamente.
Ruiseñor y el Duque escapan de los muertos, que andan como si estuvieran en un campeonato de natación, moviendo los brazos en croll o mariposa, dependiendo del estilo individual de cada cadáver. Nuestros aguerridos científicos los electrocutan de la forma más cutre posible, y se quedan todos hechos chamusquilla en un pasillito. Mecachis. Ni un balazo en la cabeza ni nada. Unos calambrazos y fuera Z's.
A eso que la militar lesbiana dispara a Catalina porque le ha mordido otro muerto, así, sin contemplaciones, sin que Catalina se llegue a despelotar más que lo que enseñó al principio. Y nos deja con la miel en los labios (que es un eufemismo para decir que la queríamos ver en bolas).
En un momento de esos de intimidad y relax, Ruiseñor le explica el motivo de su apodo a el Duque. Era misionera en un poblacho de África y se infectaron todos sus habitantes. Ella solita tuvo que matarlos a todos para salvarse. Si alguien entiende qué relación tiene eso con su alias que lo explique en el apartado de comentarios, por favor, porque creo que ni yo ni el Duque lo acabamos de entender.

Llegan al laboratorio del Capitán Spaulding y se encuentran al italiano de Gran Hermano y a su novia, que por muy demacrados que estén siguen vivos sin que nadie se explique cómo. Estos le explican que la primera hipersapiens está ahí, encerrada en una celda. Hay unos cuantos flashbacks explicativos con filtro de fotografía verdoso y actores lamentables, que explican como la chica enjaulada se ha convertido en una mezcla entre Norma Duval y Skeletor.
Total, que 29 días de supervivencia se van a tomar por culo cuando la parejita decide saludar de forma ridículamente borbónica a los científicos, que están extrayendo sangre a Norma Skeletor dentro de la celda. Miles de zombies les saltan por la espalda y los devoran. La puerta se cierra y parece que no hay futuro para el Duque y Ruiseñor.

Cuando piensan cómo abrir la puerta, esta se abre sin que medie explicación alguna, y huyen de la facultad en plan épica. La lesbiana amargada les viene a buscar con la furgo, pero el Duque pierde la muestra de sangre. En un alarde de inteligencia, deciden que hay que volver no a por el tubito (que está en la carretera de entrada a la facultad) sino a por Norma Skeletor, para volver a pincharla.
El Duque, Ruiseñor y la lesbiana amargada entran en la universidad en plan Grupo Salvaje, y se enfrentan a un grupo de zombies que estaban jugango a futbol americano en el estadio. Luego les persiguen las cheerleaders y sin comerlo ni beberlo se encierran en los vestuarios. Acorralados, solo tienen una rejilla de ventilación para escapar. El Duque traza un plan (literalmente) en la pizarra de las tácticas. Brillantísimo. Si la rejilla solo se puede abrir por el exterior, él saldrá e irá hasta la otra punta y la abrirá para que salgan. Fantástico. Abre a un zombie de cuajo y se unta con sus tripas (como si no hubiera peligro de infección). Sale afuera y anda entre los zombies, que le huelen y lo confunden con uno de los suyos. Que dices, si fuera tan fácil, untaos todos y largaos, gilipollas!

Los zombies irrumpen en el vestuario porque la puerta es de papel, pero el Duque ya ha abierto la rejilla y las dos chicas salen a gatas de allí. ¿A dónde? A otro sitio, qué más da. La lesbiana es mordida y se suicida. Pero pide que acaben con todos los zombies.
-Prométanmelo.
-Sí, claro -responde el Duque, que ya tiene ganas de quitársela de encima.
Con un hacha y un cuchillo se abren paso hacia el exterior, antes que el mísil que se ha lanzado desde la base militar destruya la maqueta y la deje ardiendo.

El Duque se enfrenta al mordido por el mosquito, que se ha escapado y quiere vender la vacuna a la industria farmacéutica. Dice que se infecta poco a poco porque el mosquito tenía poca sangre, pero que bueno, que solo está allí para acabar jodiendo la marrana y destrozar otra vez la muestra de sangre.
Aparece la Ruiseñor por detrás, que se ve que se ha salvado, y mata al mosquiteado. Hala. A tomar por culo la bicicleta.
Los zombies se expanden y dominan el mundo y ya tenemos el apocalipsis encima. Habrá que buscar un camastro para follar de una vez, que tanta tensión contenida no puede ser buena.
miércoles, abril 02, 2008
El día... el despropósito de los muertos
-Por qué no llevas la pistola cargada?
-Es complicado.
-Vale. Yo soy vegetariano.
El argumento es el mismo de Planet Terror: un virus creado por militares se escampa por un pueblecillo de paletos y los convierte en seres deformes con ansias de destruir i despellejar. Pero aquí el equipo técnico y los actores se lo creen.
No son zombies, son infectaos. Enjuto Mojamuto dixit.
Vingh Rames ha cobrado mucho dinero por echar cuatro gritos.
Los encuadres son al azar. La cámara nunca acierta a enfocar la acción.
La putrefacción es automática. Están sentados, estornudan, se les ponen los ojos en blanco y la cara de pizza (uno de los peores maquillajes de la historia, sin duda) es instantanea.
Los zombies mueren al ser flambeados. Exactamente, el proceso es el siguiente: incineración, desintegración, explosión.
Los zombies, cuando quieren, actuan como si jugaran al Splinter Cell.
Los zombies detestan la tinta. Si alguien va tatuado, se comerán sus vísceras pero echarán la piel tatuada delante de la pantalla (el director se encargará de apartar la cámara rápidamente, no sea que le quede bien el plano).
Los zombies militares disparan sus fusiles mientras corren. No te preocupes, no saben apuntar.
Un zombie se come su propio ojo. Escena que me ha dejado intrigado y con la siguiente pregunta: ¿es el Ferràn Adrià de los muertos vivientes?
Un hummer puede desmembrar un zombie en una escena. En la siguiente, otro zombie puede atravesar con la cabeza el parabrisas del mismo hummer.
La probabilidad de encontrar a un conocido o familiar infectado en cualquier sitio (ciudad, bosque, búnker) es siempre altísima.
Cuanto más inteligente es un zombie, más rápido correrá. Los zombies inteligentes son los que llevan bata blanca de científico.
Si tienes un amigo vegetariano que se convierte en zombie, no te preocupes: no te morderá ni intentará comerse a nadie. Va en contra de sus creencias.
El susto final, amigos. Eso sí es terror inteligente.
viernes, marzo 28, 2008
Boxhead: no necesitas apuntar
Más, en Sean T Cooper.
lunes, febrero 25, 2008
Porn of the dead
Al llegar a casa la estira en su jacuzzi del comedor (sic), que está forrado de plástico y papeles de periódico, porque por lo visto el tipo ya lo ha hecho antes y ni el cillit bang elimina las manchas de podrido que dejan las zombies.


En la última promoción de la mítica revista debían regalar un dildo rosado, que ella ya aprendido a usar, y que introduce en su orificio íntimo para proporcionarse placer.


Al final, el truco más facilón del mundo: todo era un sueño.
Aquí no podían ser menos, y una señora con un piercing muy raro en la vagina que tiene que rozar todo aquello que se meta dentro es la protagonista de la película que están rodando en un parque a media noche con niebla.
¿Es metacine? ¿Es tetacine?


Y no tiene más.
Pim pam pum, ella le arranca un dedo de un mordisco, él la pone mirando a la meca y le da su dosis de carne por el Ohio. Cuando él se confía (recordemos que se está desangrando via digital), ella le abre el torso y se zampa sus intestinos. Vale, de acuerdo. Fin.

sábado, febrero 02, 2008
lunes, enero 14, 2008
Mark Dacascos contra los zombies que se perdieron en el laberinto del Fauno mientras proyectaban Mad Max
La película promete planos muy cerrados para que no se note que no han podido cortar calles, mucho polvo (de desierto, no de sexo, que Dacascos es impoluto y virginal), bichos muy mal hechos (más o menos como en la peli de Smith) y patadas voladoras sin venir a cuento de nada.
¡Mola!
lunes, diciembre 31, 2007
Que no decaiga la fiesta
lunes, diciembre 24, 2007
viernes, diciembre 21, 2007
Soy Leyenda, de Francis Lawrence
Tener buena caligrafía no te hace buen escritor. Ese es el axioma que debería aplicársele a Francis Lawrence, en su segundo largometraje.Francis Lawrence demuestra tener buen pulso narrativo, capacidad para crear tensión e imaginación desbordante para desarrollar atmósferas, pero por el camino se deja lo más importante: la esencia.
Constantine, la adaptación del comic Hellblazer, es una película inquietante y bien contada, pero que desposee el personaje de Gaiman de toda su naturaleza marginal. Soy Leyenda es un cuento bien explicado, que destruye el principal valor de la base literaria de Matheson: no hay debate sobre lo bueno y lo malo, lo monstruoso y lo colectivo.
¿Que queda en Soy Leyenda, pues? Un film con tantos aciertos como defectos.
En el capítulo de fallos encontramos:
Falta de respeto por la obra original. Hasta el extremo que ni siquiera el título llega a cuadrar con lo que explica la película. En la novela, Neville es leyenda para los vampiros; en la película, para los humanos.
Demasiado ordenador. He leído por ahí que Lawrence empezó a rodar usando a humanos con prostéticos , pero que los cambió por criaturas generadas por computadora porque no le parecían convincentes. El resultado es deplorable. No solo se notan los efectos digitales (lo que a día de hoy se considera pecado), sino que la concepción vampírica es de pena: gollums calvos de metro ochenta con ropas rasgadas, saltimbanquis silenciosos a medio camino entre zombies y los robots de Yo, Robot (a todas luces, muy superior a esta, aunque también se desviara lo suyo de Asimov). Odio realizar comparaciones entre cine y literatura, porque considero que son dos artes que pueden aportar perspectivas diferentes a una misma historia, pero es una lástima que destrozaran el planteamiento de Matheson de mantener cierto grado de humanidad en los vampiros (Ben Cortman llamando a la puerta de Neville, noche tras noche), para convertirlos en figuras anónimas que obedecen a un vampiro macarra de mandíbulas gigantescas, que solo gruñe y se golpea la cabeza con cristales.
El final. Aproximadamente desde la aparición del Deus Ex Machina. No lo revelaré, pero indigna.
En el de puntos positivos:
Una primera hora magistral, que recuerda a Náufrago de Zemeckis, con Will Smith en plan Hanks en medio de Nueva York. Los planos muy abiertos, la sensación de soledad, la caza de los ciervos desde el coche, los maniquíes vestidos por las calles. El guión de Akiva Goldsman recoge ideas de la kitsch Omega Man y Lawrence las mejora. Hay tensión bien mantenida, se perfila el personaje de Neville con claridad y acojona en pasajes como el primer encuentro con los vampiros. Esa escena en el edificio oscuro en busca del perro recuerda a REC, pero mucho más terrorífica.
El mensaje en la botella. Me llamo Robert Neville...
Will Smith. Que pese a quien le pese, es un tipo que no solo me cae bien sino que me gusta como actor. Aquí es capaz de aguantar el tipo en la parte del metraje en la que aparece solo. Quizá su papel recuerda demasiado al de Yo, Robot (quizá no, quizá con el tiempo no sabré distinguir un film del otro, y mezclaré un Nueva York devastado por vampiros robotizados que visten Nike y conducen Audis mientras se conectan con el Apple), pero su trabajo se sustenta tanto en el carisma como en la interpretación, y en Soy Leyenda cumple de sobras.
La relación con Sam. Que es una perra mucho más humana que el señor Wilson (recordad aquella pelota con ojas de palmera como pelos), y que humaniza el primer tramo del film, incluyendo escenas como la del baño con música de Bob Marley o el ataque de los perros vampiro.

Y en el apartado de cosas que no sé si me han gustado o no: ¿Por qué los vampiros a veces son mortalmente silenciosos y a veces parecen ratas chillando en un microondas?
Tambien es posible que mi opinión se vea influenciada por el ambiente próximo a la misantropía que despedía la sala de cine. Eruptos con olorcillo a chorizo, palomitas extracrujientes, audiocomentarios simultáneos de tres o cuatro personas en cada escena, pataditas en el respaldo, politonos de teléfono móbil, meneo de cubitos y sorber de pajitas, entre otras lindezas, fueron los responsables que me pasara toda la proyección dudando si el virus que ha convertido la población mundial en bestias de encefalograma plano que berrean y se mueven en manada no se había extendido ya.
sábado, diciembre 08, 2007
Amy Winehouse, nuestra musa
Amy Winehouse lleva a la práctica la guía del buen zombie. A saber:
Infancia traumática de niña solitaria por fea feísima, de las que los lobos hacen fuego en el bosque para que no se acerque.
Cara de loca, de las que no te puedes fiar porque te clavan el cuchillo en la entrepierna si les pides la sal.
Comportamiento agresivo y/o desconcertante.
Delgadez extrema, con andares Harryhausen.
Carencia de cuidado dental, presta a comer carne humana.
Facilidad para apuntar a la cabeza.
Sí, Amy Winehouse es nuestra Niña Medeiros.
viernes, noviembre 30, 2007
REC, de Jaume Balagueró y Paco Plaza
Sesión matinal, bastante llena, el mediodía de un sábado. En mi estómago un cortado y dos cruasanes. En mi bolsillo las entradas para ver la esperadísima producción sobre zombies de Balagueró y Plaza. Todo un acontecimiento.Sin títulos de crédito, entramos a trapo en el medio televisivo: una cámara nos mostrará todo, en lo que se diría es una grabación sin editar ni montar. La cara es una reportera, el objetivo, un anodino seguimiento al turno de bomberos de la noche.
Conecto con REC al instante: su propuesta le da credibilidad a la historia. Quizá porque estamos tan acostumbrados la lenguaje de la pequeña pantalla, con la multitud de programas de conexiones en directo que han aparecido en los últimos años, no nos cuesta creernos lo que vemos. Quizá por esto damos por hecho que a lo que asistimos es real, aunque sepamos que es una película. Y ahí es donde se distinguen las grandes películas de terror: en la aportación de un elemento perturbador a un entorno realista.
Pero de golpe, algo se tuerce. En una de las escenas de introducción iniciales (que hasta el momento son soberbias, en su recreación de un mundo oculto para la mayoría de los espectadores), la presentadora juega un partido de baloncesto y el cámara lo graba en plan Valerio Lazarov. Suena la alarma, empieza el nudo del film, y los cruasanes se me suben hasta el esófago. Soy de los que si juegan más de diez minutos a la play se marea.
Resulta difícil valorar un film si tienes que apartar la mirada cada poco porque estás a punto de vomitar. La sensación desagradable se incrementa a cada escena, en cada movimiento de cámara, en cada grito. Lucho entre la curiosidad y el deseo por ver el film, y las ganas de salir a arrojar al baño del cine. Las luces estroboscópicas de las sirenas a través de la puerta decantan la balanza hacia la segunda opción, pero la historia resulta demasiado interesante y el ritmo muy alto como para abandonar la proyección. Decido aguantar, pero estoy demasiado pálido para sentir tensión o asustarme con alguno de los picos de la película. Me gusta, pero quiero que pase rápido. Soy capaz de ver un crescendo en la narración, un juego de plataformas que solo puede acabar con un monstruo de final de pantalla, pero ahora mismo daría lo que fuera por guardar la partida y continuarla otro día.

En su día vi El proyecto de La Bruja de Blair, y me ocurrió lo mismo. Solo que en aquella ocasión solo salvaba el final del film, en ese caserón deshabitado en medio del bosque, porque el resto era material mediocre filmado por enfermos de parkinson en estado avanzado. Ahora es diferente, aunque mi estómago proteste.
Así que cuando salgo del cine, liberado, con un frío relajante en la calle, tengo la sensación que REC puede estar muy muy bien. Que es una gran película de terror y de los mejorcito que se ha hecho en este país. Que lástima lo de la cámara y que seguramente con una biodramina eso no pasa.
REC
Día del espectador a media tarde, la sala a rebosar de imbéciles que no solo no han visto en su vida una peli de zombiesen su vida , sino que consideran que La noche de los muertos vivientes es un truño porque es en blanco y negro y no hay carreras. Masco una biodramina. En mi cabeza, un montón de comentarios elogiosos que me impulsan a volver a verla. Hoy voy a disfrutar.
¿Alguien vería un reportaje de España Directo por segunda vez? Lo que antes me había parecido una introducción sensacional, ahora me aburre. Es una excusa argumental para presentar un estilo narrativo y poco más: el personaje principal, interpretado por Manuela Velasco, solo es una espectadora, no una actora. Y seguirá así durante el resto del metraje. Sin ella, solo con el cámara, el verdadero transmisor, la película hubiera sido exactamente la misma. Su trabajo es impecable, y se merece todos los premios que le puedan dar, porque resulta morbosamente bella en los momentos más terribles, y creíble en los puntos álgidos de tensión. Pero no deja de ser una invitada más al pasaje del terror que es REC, junto al resto de la sala.
REC dedica una primera hora excesiva a presentaciones innecesarias. Con apenas un par de escenas de tensión resueltas de forma magnífica (el pasillo con la vieja loca al fondo es la pesadilla de cualquiera), nos encontramos ante una película a la que le cuesta arrancar lo suyo. No es de recibo que se produzcan carcajadas en el cine con las entrevistas a los vecinos, ni que se escuchen en voz alta comentarios jocosos sobre sus enfrentamientos unos con otros. Hay algo ahí que no funciona, porque la situación ya está introducida (el contacto con los infectados y sus consecuencias en un grupo cerrado), y eso rompe el clima de suspense en favor del chascarrillo. A su favor hay que decir que los actores están fabulosos, y cumplen de sobras con su cometido, en un alarde de naturalidad impropio de la mayoría de películas que se basan en ella (y me refiero a esos pestiños sobre gente aburrida que no hace nada en películas en las que nunca pasa nada). Pero rompen la atmósfera de terror. Y en realidad tanta presentación no viene a cuento de mucho, porque su papel posterior es el reservado a... bueno, es una peli de zombies, ya sabeis qué va a pasar.Y ahí reside quizá uno de los principales defectos de REC (solo salvado por el último tercio del film). Se le ven las costuras. Se le notan los trucos. Se ve venir de una hora lejos qué va a pasar en cada momento, quien va a hacer qué, y cuando lo va a hacer. Y en un segundo visionado esta sensación queda fijada y deja un regusto amargo. No hay un solo instante de tensión o miedo ahora: el film se vuelve mecánico, sin una nueva relectura, solo una carretera por la que ya hemos circulado mil veces y que sabemos que tiene esa curva tan cerrada donde se mataron unos motoristas el año pasado.
Esa primera hora es una decepción. Tiene todos los códigos para entrar en el club de zombies (en su vertiente enjutomojamutesca: no son zombies, son infectaos). Grupo reducido de personas encerrados en un recinto de donde no se puede salir, amenazados por gente que hasta hace nada eran sus congéneres y que ahora solo desean comérselos. Se salpimenta un poco con médicos paramilitares de acento extrangero y se rocía con un chorrito de amor materno-filial. Por cierto, cualquiera que conozca un poco la filmografía de Jaume Balagueró solo puede pensar una cosa en el momento en que la niña aparece por primera vez, con los labios cortados y la piel paliducha.

No se puede decir, pero, que REC sea una peliculilla filmada así como así. Se nota una planificación encomiable, que queda demostrada en ese crescendo narrativo comentado anteriormente, y que se plasma en la pantalla en el uso de las luces. Empieza con la iluminación nocturna propia de un cuartel de bomberos o una escalera de vecinos, que ocupa toda la pantalla, y a medida que avanza la acción se produce un efecto túnel, y la luz se va estrechando. Como por un embudo, la pantalla va perdiendo sus costados, volviendo la película cada vez más claustrofóbica. La oscuridad se va adueñando de la historia (otro rasgo de Balagueró, mucho mejor usado aquí que en Darkness), comiéndose el escenario poco a poco, y centrándola casi exclusivamente en la protagonista sola, a merced de un mundo invisible. Las luces de la escalera que se encienden y apagan, los contraluces de los balcones, las linternas, la antorcha y finalmente, los infrarojos, ayudan a esa sensación de opresión. Los silencios del micrófono, las distorsiones y las pequeñas averías de la cámara son la banda sonora perfecta de un film que, como Los pájaros de Hitchcok, no tiene más banda sonora que los sonidos causados por la amenaza.
El tramo final, ese ascenso a los infiernos, redime cualquier defecto posterior del film. Es lo que esperábamos ver. Zombies con la boca llena de sangre luchando por comerse a los vivos. Y punto. Zombies apareciendo en cualquier esquina (aunque sabes que van a estar allí), y mucha violencia sin cortes. Brillante. Y un plano para el recuerdo. Si en el inicio se hacía un picado por el hueco de la escalera para ver a los vecinos juntitos en la planta baja mirando hacia arriba, indefensos, ahora se produce el mismo encuadre... en circunstancias bien distintas.
Creo que la parte final se debe a Paco Plaza. No sé por qué, pero me da esa impresión. Casi como una historia aparte, un punto y seguido, esa pequeña isla de fantasía religiosa y apocalíptica se le adjudico al valenciano. El setpiece de la Niña Medeiros es de lo mejor que se ha filmado en cine fantástico en los últimos años. Tanto conceptualmente, como artísticamente, el personaje de la niña portuguesa sube de golpe al Olimpo de nuestros monstruos favoritos, junto a Leatherface, Michael Meyers o la cosa en La cosa. Con unos recursos visuales similares al último tramo de la gran 28 semanas después, de Fresnadillo.Y un final como se merece, por fin.
REC
¿Qué sensaciones deja REC? ¿Es una película sobrevalorada o un clásico del terror contemporáneo? ¿Será hoy alabada y de aquí un año olvidada como un bluff, o perdurará en el imaginario colectivo?
Es difícil responder a estas preguntas. Creo que REC es una buena película de terror, algo mecánica en su concepción a pesar de tener una apariencia tan anárquica, por encima de la media del cine que se hace en este país, atrevida y agradecida, pero que le faltan un par de peldaños para ser la obra maestra que nunca ha pretendido ser; maniatada por su principal reclamo, el realismo de una cámara de video, en el que se enmarca toda una corriente de películas que usan este recurso con suerte dispar (Redacted, Diary of the Dead, The Poughkeepsie tapes...)
Aunque, a decir verdad, salen zombies en el centro de Barcelona, y eso ya es suficiente para pagar el precio de la entrada.
jueves, noviembre 22, 2007
World War Z, de Max Brooks
Los que amamos el género de los muertos vivientes, y nos sorprendimos con el soberbio The Zombie Survival Guide de Max Brooks, ansiábamos la nueva obra del hijo de Mel Brooks. La guía de supervivencia era un manual perfecto escrito desde el rigor, tan completo como verosímil, que podría ser útil el día que los muertos no quepan en el infierno y anden sobre la tierra.
El año pasado me llegó vía Amazon el World War Z, quizás el libro definitivo sobre el tema.
WWZ se estructura en el antes, el durante y el después, fijando la mirada tanto en los Estados Unidos como en el resto del planeta, analizando cómo se llegó la situación de "The Great Panic" y cuánto tardó la humanidad en plantar cara a "The Walking Plague". Entrevista a pilotos de avión, soldados de infantería, amas de casa, héroes involuntarios, capitanes de barco, japoneses hikikomori (esos que no salen nunca de su habitación), activistas del apartheid, médicos, turistas sexuales, miembros de la resistencia francesa exiliados en el Quebec, tripulación de submarinos, etc ... Cada entrevistado tiene un vocabulario propio y una forma de hablar personal, con dejes y palabras propias de su ámbito profesional o biográfico, con una personalidad propia y una definición impecable. Es tan grande el mosaico, tan amplio y diáfano, que WWZ nos da una visión hiperrealista del postapocalipsis.La explicación del origen del brote de virus que convierte los cadáveres en muertos vivientes (en un apacible lago de la China donde vive una pequeña comunidad rural), y de su difusión (el trasplante ilegal de órganos por todo el mundo, de cadáveres de presos ejecutados en ... China), viene acompañada de la serie de historias más escalofriantes, humanas, emocionantes y tristes que he leído nunca sobre los zombies.

Hay auténticas maravillas. La historia del gran pánico en la India, con miles de personas intentando huir de noche embarcándose en barcos que también transportan infestados, es acojonante. La de la comunidad residencial yankee que ve aparecer toda una legión de merodeadores por la colina, y que acaba barriendo todo signo de vida casa por casa pone los pelos de punta. La batalla de Nueva York es aterradora. El cierre que hace Israel de fronteras, al ser los primeros en reaccionar (recordemos que Brooks es judío) y el uso de perros e hilados y campos de cuarentena en Tierra Santa tiene notables connotaciones políticas. Cómo lo tiene el colocar en Cuba como la gran potencia económica mundial de posguerra, gracias al aislamiento a que estaba sometida, incluso después de la muerte de Fidel. O el uso del cine propagandístico para evitar el altísimo índice de suicidios durante la guerra. O la constitución de Rusia en un país iluminado por Dios con profetas líderes sin escrúpulos para ejecutar humanos a diestro y siniestro. O el líder del apartheid sudafricano, recluido en un centro psiquiátrico de alta seguridad, creador del Plan Redeker, que significó el punto de inflexión en la guerra: la ironía de un plan racista ayudando a la humanidad.

Muchas y muchas historias, que se pueden ir probando con calma, como micro-relatos, cuentos o novelas breves independientes, imprescindibles.
domingo, noviembre 11, 2007
Llevarse el secreto a la tumba
Ojo peligro a las zapatillas deportivas del hombre lobo, que anda algo escocío.
sábado, octubre 27, 2007
Zombie Survival Society
Mientras, podeis ir visitando otros sitios tan apetecibles como la Zombie Survival Society o el Zombieblogia.























