domingo, octubre 29, 2006

Nueva york bajo el terror zombie, de Lucio Fulci

A gusto se quedó el que le puso el título a este pequeño clásico de la filmografía de los merodeadores.

Nueva York es un telón de fondo, una excusa argumental (si llega) para un film ambientado en el Caribe, y con zombies de voodoo. De hecho, el título original (Zombie) es de lo más explícito, y algún otro alternativo (Voodoo) acertadísimo.

Aunque no nos vamos a engañar, porque los títulos largos son chulos y Nueva york bajo el terror zombie, aunque inadecuado, es molón como pocos.

Vale, estamos en Nueva York, en los setenta, con las torres gemelas ahí en el skyline (oh, mira las torres gemelas) y un velero que se aproxima por la bahía. Guardacostas arriba, oye qué pasa, nos sale un gordo putrefacto y le arranca un cacho de brazo a uno. Tiro y al agua, todos muertos (unos más que otros). Y ya está.

A partir de aquí, los protagonistas son italianos simulando ser americanos (bueno, USA ya vendría a ser eso), en plena investigación. La hija del dueño del barco, sacada de su primera comunión, se encuentra con Peter West, intéprido reportero (un Hutch de pacotilla sin su Starsky). Como no les cuadra que alguien se muera en un barco y desaparezca, deciden zarpar a la isla donde el malogrado padre pasó los últimos años de su vida.

Hutch

La Virgen

Nick Nolte en plan aguantavelas

Y Saddam Hussein como el Médico Chungo

Para eso viajarán en un barquito con un matrimonio formado por el clon cutre de Nick Nolte y su mujer, que no se parece a nadie y que por eso mismo enseñara cacha en la segunda escena en la que aparece.

Tanga bien, gorro de baño mal.

De camino a la isla (alejándonos de Nueva York, señor traductor de títulos), la chica se queda en tanga de hilillo y bombona de oxígeno, y se lanza al agua patos a bucear ante la lasciva mirada de Hutch y la indiferencia de Nick Nolte B. Ahí un tiburón la acosa, momento de mucho miedo porque la tía no hace más que ponerse delante del escuálido, que parece más interesado en frotarse la panza con el coral que en zamparse a tan ricachona moza subacuática. Cuando ya ha creído escapar del tiburón, es un muerto viviente el que quiere hincarle bocado, con lo que la chica es rescatada con un ataque de nervios de tres pares de cojones.

El muerto viviente, que se ha quedado con las ganas, se enfrenta al tiburón en una de las secuencias más despatarrantes que he visto en pantalla. El tiburón debe ir drogado, porque el zombie consigue apresarlo y arrancarle un poco de aleta, de lo que deducimos que el pececito es sibarita.

Combate desigual

El primero que diga que los tiburones son mamíferos y no peces recibe un tiro en la cabeza.

Al llegar a la isla, se dan cuenta que no es un lugar paradisíaco. Todos los lugareños la están palmando bien, el pueblo está desierto, hay un montón de papeles por el suelo que eso siempre da mal rollo, y además el único occidental que queda es un médico chungo que acoge a los viajeros.

¿Qué pasa? Mal rollito. La isla tiene tanto voodoo por metro cuadrado que uno no puede ducharse ni tranquilo. En otra de esas escenas de desnudo gratuito que tanto disfrutamos, mientras una chica se ducha en el comedor de la cabaña con todas las ventanas abiertas, un muerto andante hace acto de aparición y se la quiere zampar. Se conoce que además de muerto es un hijodeputa de cuidado, porque el muy cabrón (descanse en paz) no tenía necesidad alguna de clavarle un astillazo en el ojo al romper una puerta. Vale, es de esas escenas que te hace poner una mueca de dolor y que volverás a ver tres o cuatro veces antes de que acabe la semana.

Morirá en la flor de la vida

Sea como sea, la pandilla de Scooby Doo coge un jeep y no tiene mejores planes que plantarse en casa de la finada. Allí llegan tarde al banquete. Cuatro o cinco tipos con muy mala cara se están pegando una comilona a base de las entrañas de la chica de la ducha. Como se les revuelve el estómago, salen de la casa, pero ya está todo plagado de zombies. Por suerte, corren poco, así que consiguen pillar el jeep y largarse al bosque. Como es sabido por todos, si coges un coche perseguido por zombies, las probabilidades de tener un accidente en un bosque siniestro de una isla semidesierta son altas. Lo tienen, y se meten pa lo hondo. donde puedan ser devorados con mayor facilidad.

Es el momento de la explicación racional a tanta locura. Entre árbol y árbol encuentran unas lápidas de los conquistadores españoles, de 500 años de antigüedad. Por lo visto fueron tan crueles que el mal se ha quedado todo ese tiempo en la isla. Carne huelo carne quiero, los conquistadores (Ramírez, Iñigo, y demás nombres de abolengo) se levantan de sus sepulturas con hambre. Susto, desgarro, tiro, carrera, mordisco, nuestros valientes amigos vuelven al poblado y se esconden en la iglesia, como si eso sirviera para algo. En la isla parece que sea agosto, porque se llena de golpe y porrazo. Un montón de zombies en ropas grises y resquebrajadas acosan la iglesia, sin darse cuenta que no va a haber para todos. Como se ve que son novatos en esto de aniquilar muertos vivientes, los protagonistas se dedican a dispararles al pecho y darlos por muertos sin más. Que sí, que muertos están, pero que hay que darles en la cabeza, que parece que no aprendemos. Se lía la de San Quintín cuando hay que prenderle fuego a la iglesia porque eso ya pinta mal, muy mal, y tienen que escapar pasando por encima del cadaver resurrecto del occidental misionero.
He intentado aplicar todas las disciplinas: bacteriología, virología... eincluso radiología. Hemos hecho pruebas de epilepsia y catalepsia... ¡y todo ha sido en vano! dice el médico antes de morir.

Malos tiempos para la lírica

Hutch y la de la comunión están intactos,pero el Nick Nolte B tiene las horas contadas cuando sube al barco que les hará abandonar la isla.
La palma, y los dos ilusos se creen que conservando su cuerpo (incluso después de zombie) hará que en USA puedan estudiarlo.
Pero al llegar a USA la situación no es mejor. Los zombies se han apoderado de Nueva York (ahí, ahí, traductor) y caminan sobre el puente de Brooklyn. A los habitantes no les parece importar mucho, a juzgar por el tráfico bajo el puente, pero a un pobre locutor de radio, que muere en directo como los valientes, es la última víctima de este apocalipsis caribeño servido a ustedes con grandes dosis de sangre, vísceras y descerebrados (vivos o muertos).

Ojo al humo que sale de las torres.


4 comentarios:

divadelro dijo...

Mira que es mala la peli..pero tengo grabada en la retina ese tiburon vs zombi...solo de recordarlo tengo pesadillas...eso si, un visionado con colegas, pizzas, birras y demas aderezos la peli vale unas risas.

Doc Moriarty dijo...

La chica de la ducha tiene grabada en la retina la puerta del baño, tambien.

La peli es tan mala que es divertida.

Rafael P. dijo...

Estoy tan de acuerdo con la crítica, que parece que la hubiera hecho yo. Te has fijado en los mismos detalles en los que me fijé yo, véase el título, el Nick Nolte B, lo mal que queda el gorro de baño, lo de que les disparen al pecho y lo del tráfico bajo el puente de Brooklyn.
Como curiosidad, decir que la película se iba a titular originlmente Voodoo, y que sólo iba a tener lugar en la isla, pero tras el estreno de Zombie: dawn of the dead de Romero, decidieron aprovechar el tirón y rodaron las escenas ocurridas en NY al principio y al final de la peli.
Ah, y otra cosa: si os fijais bien (y es raro que mi yo del futuro no lo haya comentado), podemos ver que el tiburón no tiene dientes. xD

Migueláñez dijo...

Para decir que la película es mala primero tendríamos que tratar de establecer unos parámetros de lo que es mal o buen cine...por eso yo no diré que es buena (pero tampoco estoy de acuerdo con los que decís que es mala) ,sino simplemente diré que a mi me gustó. Y que sinceramente las escenas de los zombies levantándose lentamente pero mordiendo pasmosamente rápido me parece de lo mejor que se ha rodado en el cine sobre "living dead" , incluyendo , y que Dios me perdone, al que lo empezó todo , o sea , ese George de apellido tan español.